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Por : Valerio Lara Envíe Mensaje Envíe Sugerencia
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Santo Domingo, 24 de marzo 2008

Evocación urgente: Américo Lugo

En víspera de este 4 de abril del 2008, aniversario del nacimiento de Américo Lugo, urge la puesta en relieve de este apóstol de la dignidad intelectual dominicana.


Américo Lugo Herrera

En esa cuasi interminable dualidad de la historia del pensamiento dominicano, donde prevalece el “afrancesado” frente al “filorio”, a don Américo Lugo Herrera le tocó un rol más abnegado que a Ml. Arturo Peña Batlle.

Sin reparos ante su salud y el rescate de su casa, Lugo renegó a los cargos públicos que le ofreció Trujillo en 1934, supeditados a que escribiera una historiografía acomodaticia al imberbe régimen totalitario. En su famosa carta al militar presidente (1936), evocó ese hecho, recurriendo a conceptos de Voltaire:

-Un historiógrafo o historiador oficial huele a palaciego y cortesano, y yo soy la antítesis de todo eso…

-Es muy difícil que el historiógrafo de un príncipe no sea embustero, el de una república adula menos, pero no dice todas las verdades.

Al fin y al cabo, esa historiografía titulada La República Dominicana la escribió Ramón Marrero Aristy, 20 años después. Como paradoja del destino, éste fue asesinado durante un ataque de ira de “Su Jefe”, en pleno Palacio Nacional.

Lugo, discípulo de Hostos, fue un extraordinario abogado, ensayista, crítico literario, pionero en la investigación de fuentes históricas, maestro de generaciones, pensador y periodista.

Pero más que nada, es un prócer de la lucha contra la ocupación militar norteamericana de 1916, a la que dio fundamento conceptual. Su periódico Patria y su propio hogar, inclusive, estuvieron en forma muy activa al servicio de su postura nacionalista. Debido a esos hechos fue un prisionero político de la Gobernación Militar extranjera, a cuyo tribunal no le reconoció jurisdicción para juzgarle.

Afirma “el pragmático” Peña Batlle que: “Es innegable que aquella inflexible actitud ideológica de Américo Lugo fue la sal de toda la campaña nacionalista que al fin desembocó en la restauración de la República en 1924”.

Andrés L. Mateo cuando escribe, parece iluminado por ese gran maestro. Por eso no es casual que fuera el autor de la obra “La deuda de una generación con don Américo Lugo”, Biblioteca La Trinitaria, 1996.

La consolidación de la nacionalidad y el Estado dominicano fue una preocupación permanente en este icono del intelectual criollo.

Antes de que se pusiera en boga la frase “estado fallido”, ya Lugo advertía que la sociedad dominicana parecía una “caricatura o parodia de un Estado verdadero”.

Sus premoniciones sobre la sociedad dominicana sólo requieron del testimonio trágico de las continuas montoneras, de los regímenes continuistas de Lilís y Trujillo, así como de la Gobernación Militar Extranjera.


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Andrés L. Mateo, escritor, filólogo, premio nacional de literatura y de novela, columnista Angela Peña, periodista y biógrafa Antinoe Fiallo, catedrático y promotor pensamiento liberal Guillermo Moreno, ex fiscal del DN, candidato presidencial liberal Diógenes Céspedes, ensayista y crítico literario, Premio Nac. Lit. Carlos Salcedo, Defensor del Estado en caso baninter Antonio Perpiñan, promotor programas de códigos abiertos Luis Schenker, extraordinario abogado, maestría gestión pública, dirigente Participación Ciudadana. Juan Bolívar Díaz, decano del periodismo objetivo y dirigente de Participación Ciudadana Jos? Joaqu?n Puello, neurocirujano, dirigente deportivo, y candidato vicepresidencial Hugo Tolentino Dipp, historiador, pol?tico y defensor del pensamiento liberal Huchi Lora, periodista pionero en la lucha por el libre acceso a la información pública Jorge Puello Soriano ( El Men), militante revolucionario ejemplo de dignidad Pedro Conde Esturla, arquitecto, escritor y educador Nuria Piera, pionera del periodismo de investigación, firme en sus principios Millizen Uribe Moreno, periodista y se auto define como ciudadana Milagros Ortiz Bosch, ex vicepresidenta, senadora y sec educaci?n. promotora sistema de transparencia en la gesti?n p?blica. Miguel Guerrero, decano del periodismo, escritor y defensor de la institucionalidad Marisol Vicens, expresidenta de ANJE, abogada y defensora de la institucionalidad Pedro Pablo Yermenos Forastieri, Extraordinario abogado, columnista y crítico firme contra la corrupci?n en la gesti?n p?blica Negro Veras,  Extraordinario abogado, columnista y crítico firme contra la corrupción en la gestión pública Carmen Imbert Brugal, abogada, novelista, comunicadora y brillante intelectual liberal Frank Moya Pons, historiador, investigador, catedrático, autor de Manual de Hist Dominicana Sugiere nominado sugiere nominado  

¿Por qué no existe un Premio Américo Lugo para los "filorios" contemporáneos que con extraordinarios sacrificios no transan sus principios y valores?.


La juventud de Lugo transcurrió completamente bajo el régimen de los 14 años de Lilís. Fue testigo de la traición a Luperón, de la inauguración del Ferrocarril Central Dominicano, de los empréstitos espurios Westendorp-San Domingo Improvement, del soborno a los opositores del partido rojo, de las falsas electorales, de las papeletas inorgánicas de Lilís y de los cientos de crímenes horrendos que se atribuyen a este déspota, hijo legítimo del pragmatismo afrancesado.

El caudillismo mesiánico, el abuso de poder, la prevaricación, el soborno, la corrupción, la chapucería anti institucional y el relajo de la constitución, concurrentes o no, parecen los ejes transversales de la historia dominicana.

Santana, Báez, Lilís, La Gobernación Militar Norteamericana, Trujillo y Balaguer abarcan 104 años de vida republicana, concatenados en una misma razón histórica, amamantados y justificados por la propaganda de un destino manifiesto.

En víspera de este 4 de abril del 2008, aniversario del nacimiento de Lugo, urge la puesta en relieve de este apóstol de la dignidad intelectual.

Y como tal, la evocación de Américo Lugo es crucial en este contexto contemporáneo, cuando la nación está en el umbral de una especie de totalitarismo incruento del siglo XXI que como eslabón de un perverso hado histórico se constituye en rémora confesa de Santana, Báez, Lilís, Trujillo y Balaguer.

¿Por qué no existe un Premio Américo Lugo para los "filorios" contemporáneos que con extraordinarios sacrificios no transan sus principios y valores?.

Sé que la siguiente lista de nominados es incompleta y tal vez, en algunos casos arriesgaday prematura, pero es preciso un punto de partida:

Andrés L. Mateo, Angela Peña, Antinoe Fiallo, Antonio Perpiñan, Carmen Imbert brugal, Carlos Salcedo, Diógenes Céspedes, Frank Moya Pons, Guillermo Moreno, Huchi Lora, Hugo Tolentino Dipp, José Joaquín Puello, Juan Bolívar Díaz, Luis Scheker, Marisol Vicens Bello, Miguel Guerrero, Milagros Ortiz Bosh, Millizen Uribe Moreno, Nuria Piera, Pedro Conde Esturla, Pedro Pablo Yermenos Forastieri, Ramón Antonio Veras.

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